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Un Mensaje a la Conciencia

Christian Talk

Populares programas de 4 minutos que comienzan con una anécdota o historia y terminan con una aplicación moral y espiritual. Se han transmitido de lunes a sábado durante más de 40 años. Actualmente se difunden más de 4 mil veces al día en 30 países en...

Location:

Costa Mesa, CA

Description:

Populares programas de 4 minutos que comienzan con una anécdota o historia y terminan con una aplicación moral y espiritual. Se han transmitido de lunes a sábado durante más de 40 años. Actualmente se difunden más de 4 mil veces al día en 30 países en la radio, la televisión y la prensa, y ahora via Internet en Conciencia.net.

Language:

Spanish

Contact:

Asociación Hermano Pablo Box 100 Costa Mesa, CA 92628 9499227501


Episodes
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«Lucha con la incredulidad»

4/25/2026
En este mensaje tratamos el caso de un joven que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue: «[No hace mucho] caí en ansiedad y depresión.... Me esforzaba por enfocar mi mente en mis deberes, pero no podía hacerlo.... En medio de la ansiedad y depresión, aun mis oraciones se volvieron carentes de fe.... »Hace sólo dos meses, ya sin depresión y ansiedad, me examiné a la luz de la Palabra de Dios porque mi vida no reflejaba fervientemente a Cristo.... En esos momentos venían a mi mente preguntas como: “¿Habrá Dios, o todo es patraña?” ... »Temo realmente no ser salvo de mi pecado. Mi arrepentimiento y fe aún hoy son superficiales.... Sé que es pecado [tener esas dudas]. Intento creer... en medio de la lucha con la incredulidad. Me encuentro frustrado, desesperado y confundido.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimado amigo: »... La ansiedad y la depresión son emociones humanas naturales producidas por dificultades y pérdidas que experimentamos. Dios no ha prometido mantenernos libres de esa clase de problemas, pero sí ha prometido estar con nosotros durante el tiempo en que lidiamos con ellos. »Sin embargo, a veces la falta de equilibrio en las sustancias químicas en nuestro cerebro puede hacer que la ansiedad y la depresión queden atrapadas allí de modo que nos parece que no podemos mejorarnos. Cuando eso sucede, esas emociones poderosas pueden afectar todos nuestros pensamientos. Es posible que nos lleve a dudar de que los demás se interesen en nosotros, a dudar de que valgamos algo, o dudar de que Dios aún esté con nosotros. »Tú dices que es pecado tener esas dudas, pero nosotros no estamos de acuerdo. El dudar es humano, y es de esperarse que las dudas vengan con la ansiedad y la depresión. Algunos de los personajes más conocidos de la Biblia pasaron temporadas de luchas con las dudas. El rey David, Moisés, Elías y Tomás son algunos ejemplos. Al leer las historias de esos hombres, nos damos cuenta de que lucharon con dudas, con ansiedad y hasta con un poco de depresión. Pero Dios los escogió para que nos sirvieran de ejemplo a todos. Y así como Dios les ayudó a vencer sus dudas, sabemos que Dios nos ayudará también a nosotros. »También dices que temes que Dios realmente no te haya salvado de tu pecado. ¿Estás arrepentido por las maneras en que has pecado? ¿Le has pedido a Dios que te perdone? ... ¿Estás procurando acercarte más a Dios cada día? Si tu respuesta a esas preguntas es afirmativa, entonces has sido salvado de tu pecado. La fe consiste en optar por creerlo aun cuando no lo sientas. »Te recomendamos que leas el Caso 293 en www.conciencia.net para aprovechar el consejo que le dimos a alguien que, al igual que tú, estaba luchando con las dudas....» Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 772. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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Las piñas, los monos y los puercos monteses

4/24/2026
(Antevíspera del Día Mundial de la Propiedad Intelectual) «Desde Tugui, Brasil, el gobernador Álvar Núñez Cabeza de Vaca anduvo con su gente sin hallar poblado alguno, cruzando los muchos ríos y malos pasos que había, hasta el 19 de diciembre de 1541.... Ese día llegaron a un lugar habitado por indígenas guaraníes, quienes con el jefe y hasta con las mujeres y los niños salieron muy complacidos a recibirlos al camino, a dos leguas del pueblo. Traían muchas provisiones de gallinas, patos, miel, batatas y otras frutas, maíz y harina de piñones (de la que hacen muy grandes cantidades). Porque hay en aquella tierra muy grandes pinares. Son tan grandes los pinos que cuatro hombres juntos, tendidos los brazos, no pueden abrazar uno. Son muy altos y derechos los pinos, y son muy buenos para mástiles de naves... según su tamaño. Las piñas son grandes, los piñones del tamaño de bellotas, con una cáscara grande como de castañas. En el sabor se distinguen de las de España.... »Por aquella tierra hay muchos puercos monteses y monos que comen estos piñones de la siguiente manera: Los monos se suben encima de los pinos y se agarran de la cola, y con las manos y las patas tiran muchas piñas al suelo; y cuando ya han derribado muchas, bajan a comerlas. Muchas veces ocurre que los puercos monteses están abajo aguardando a que los monos derriben las piñas, y cuando las han derribado, al tiempo que los monos bajan de los pinos a comerlas, los puercos arremeten contra ellos, se las arrebatan, y se comen los piñones. Y mientras los puercos comen, los monos dan grandes gritos desde los árboles.» De veras que es cómico imaginarnos a aquellos monos gritando desde los árboles en son de protesta por el robo de los puercos monteses, tal como lo narra Pero Hernández, secretario del explorador español Álvar Núñez Cabeza de Vaca. ¡Sin duda debiéramos tener más compasión de los pobres monos, sobre todo nosotros que alguna vez hemos tenido a un mono de mascota! Y más aún los que podemos identificarnos con ellos por haber sido víctimas del despojo cometido por personas que, ya sea en carne propia o a distancia, nos han robado algo de nuestra propiedad física o intelectual que nos ha costado mucho trabajo. Es que, quiéranlo o no reconocer los culpables de ese delito, a los ojos de Dios es tan reprobable robarle una máquina de coser a una pobre viuda que se gana la vida con ella, como es condenable piratear las grabaciones de artistas musicales copiando y revendiendo sus discos compactos a precios irrisorios sin que los autores sepan siquiera lo que está sucediendo, aunque los pobres artistas lo supongan a causa de los pocos ingresos que perciben de las ventas legítimas. ¡Y ni hablar de los millares que a diario citan o copian las palabras de otros autores como si fueran suyas, ya sea en escritos o en la Internet, sin preocuparse un ápice por atribuirle autoría a esas palabras o investigar a ver quién las pronunció, dando así la impresión de que son de su propia inspiración! Más vale que los culpables de tales robos se arrepientan sinceramente de esa violación del octavo mandamiento, no sea que en el día del juicio a Dios le toque despojarlos a su vez de lo que más vale, diciéndoles: «¡Apártense de mí, todos ustedes hacedores de injusticia!» Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net Comentarios

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«El mal de Don Quijote»

4/23/2026
(Día Internacional del Libro y del Autor y Conmemoración de la Muerte de Miguel de Cervantes) «Fue llevado un día ante el doctor X..., [psiquiatra] notable de Río de Janeiro, un curioso enfermo, víctima de una singular manía.... »—Es preciso extraerlo —raciocinaba el loco—. El corazón es una víscera absolutamente tonta... No pasa de ser un estúpido fuelle, que sopla sangre por las arterias, en lugar de aire... La ciencia puede cambiarlo por un aparato cualquiera, que lo sustituya en su función de centro circulatorio, evitando, con todo, las regalías morales de que disfruta la tal víscera que he mencionado. »”... Si el corazón se contentara con su papel fisiológico de fuelle, de bomba de compresión, y se estuviese allá, modestamente, en el fondo de su cárcel de costillas, trabajando oscuro y honrado en sus diástoles y sístoles, no exigiría que se me extrajese, como un obstáculo que me corrompe el organismo y la vida; pero el intruso olvida que nació para fuelle; se mete en los dominios de la existencia moral, en plena competencia con el sensato cerebro, y comete, entonces, cuanta estupidez logre hacer.... »”En la familia, el corazón produce al enamorado: un tonto; en la sociedad, al héroe: otro tonto; en la literatura, al sentimental: otro tonto; en la filosofía, al melancólico: un tonto más... »”Ridículo, miserable, profundo, es lo propio de las víctimas del corazón.... »”Poner término a este mal me parece un deber elemental de la ciencia. Se sabe que el origen del mal está ahí, palpitando, a la altura de la cuarta y la quinta costilla... »”Sí, mi querido doctor. ¡Ya es hora de echar mano a los frenos de la fatigada cabalgadura de don Quijote, quien va paseando desastradamente la gesticulación huesuda de su entusiasmo caballeresco por entre el escarnio de las generaciones! »”¡Ya es hora de que termine este espectáculo del caballero de la Mancha, eternamente bueno, pero eternamente estúpido!... »El médico, que asistía extasiado a la extraña disertación del loco, reflexionó un momento y luego dijo: »—Esté usted tranquilo, amigo mío; no piense más en eso; voy a extirparle el corazón... voy a curarlo. De ahí que a este insólito cuento, que escribió en 1883 cuando tenía veinte años, el autor brasileño Raúl Pompeia le pusiera por título «El mal de Don Quijote». Curiosamente Pompeia mismo habría de fallecer doce años después, a escasos treinta y dos años de edad, en Río de Janeiro, donde había ocupado los cargos de director del Diario Oficial de la República y director de la Biblioteca Nacional. Si bien sobra decir que al necio de este cuento de Pompeia no le convenía que ningún psiquiatra le extirpara el corazón, no está por demás señalar que sí le hubiera convenido conocer la verdad de los siguientes proverbios, escritos por el sabio Salomón, que aclaran que el corazón humano no es necesariamente ni tonto ni malo: «En el agua se refleja el rostro, y en el corazón se refleja la persona.» «El corazón entendido va tras el conocimiento; la boca de los necios se nutre de tonterías», ya que «en el corazón de los sabios mora la sabiduría, pero los necios ni siquiera la conocen.» Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net Cuentos brasileños del siglo xix

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«El Quijote de Cervantes»

4/22/2026
(Aniversario de la Muerte de Miguel de Cervantes) Como homenaje a Miguel de Cervantes, el poeta costarricense Félix Mata Valle escribió el siguiente soneto, que tituló «El Quijote de Cervantes»: Crear un ser tan noble en su destino, que cuando mira todo lo abrillanta y el pensamiento y la ilusión levanta a grande altura del vivir mezquino. Opugnarle otro ser en el camino, que al suelo apega la prosaica planta, y, despreciando la ilusión que encanta, al pan lo llama pan y al vino, vino. Y de ambos seres, juntos y distintos, hacer que el drama de la vida brote como producto de los dos instintos, eso, que nadie osó concebir antes, al dar a luz a su inmortal Quijote, muerto de risa lo alcanzó Cervantes. ¿A qué instintos se refiere Félix Mata Valle en este soneto? A «los dos instintos» de los que Cervantes «hace que el drama de la vida brote» de los personajes principales de su novela: el instinto de vivir con la ilusión de lo posible; o, en su defecto, el instinto de vivir con la desilusión de lo probable. Así comprendemos a Don Quijote como quien vive ilusionado, y a su escudero Sancho Panza como quien vive desilusionado de la vida. «De ambos seres, juntos y distintos», como los compara y los contrasta el poeta costarricense, aprendemos, por una parte, el disfrute de la realidad virtual, y por la otra, el desencanto de la realidad actual. Lo cierto es que ambos instintos provienen de nuestro Padre celestial, quien nos creó a su imagen y semejanza. Él llama al pan, pan, y al vino, vino cuando, consciente de que «todos nuestros actos de justicia son como trapos de inmundicia», nos dice sin rodeos: «Vengan, pongamos las cosas en claro. ¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve! ¿Son rojos como la púrpura? ¡Quedarán como la lana!» Y consciente de que «si confesamos nuestros pecados, [Él], que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad», Dios nos ofrece un destino que ni Don Quijote mismo pudo haberse imaginado. Es que, de hacer nuestro ese destino, abrillantaremos todo lo que miremos, veremos a Cristo «venir en una nube con poder y gran gloria», y no sólo levantaremos a gran altura el pensamiento y la ilusión sino que levantaremos también la cabeza, porque sabremos que se acerca nuestra redención. Pues si hemos confesado con la boca que Jesucristo es el Señor, y hemos creído en el corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, no seremos jamás defraudados sino que viviremos y reinaremos con Él para siempre. Más vale entonces que aprovechemos el instinto de vivir desilusionados de tal modo que la desilusión por nuestro pecado nos lleve a confesárselo a Dios a fin de que recibamos su perdón, para que así aprovechemos el instinto de vivir ilusionados a tal grado que la ilusión de la vida nos lleve a disfrutar no sólo de vida plena aquí en este mundo sino también de vida eterna allá en el cielo. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net El soneto en la poesía costarricense

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Recuerdos que nos conviene olvidar

4/21/2026
(Víspera del Aniversario de la Muerte de Miguel de Cervantes) En los capítulos 16 y 17 de la primera parte del Quijote, el ingenioso hidalgo don Quijote y su escudero Sancho Panza llegan a una venta que el hidalgo cree que es un castillo. Durante la noche, don Quijote se imagina que una joven que se topa con él en la oscuridad es una «doncella» enamorada de él. ¡Ni se le ocurre que un arriero en la misma habitación la ha estado esperando! Cuando don Quijote trata de retenerla por la fuerza, el arriero lo golpea fuertemente, y en la escaramuza que se arma, también Sancho sufre una tremenda paliza. Al día siguiente, cuando don Quijote se despide, el ventero le pide que pague lo que le debe por el hospedaje de la noche anterior. Pero don Quijote, asombrado de que no es un castillo sino una venta, le dice al ventero que no le debe nada porque es caballero andante y tiene derecho a alojamiento; y luego sale de la venta. El ventero entonces trata de cobrarle a Sancho, quien se ha quedado atrás, pero el escudero también se niega a pagarle. Al ver lo ocurrido, unos hombres que están allí deciden mantear a Sancho. Así que lo lanzan al aire, haciéndolo saltar repetidas veces en una manta de la que están tirando por las orillas, y lo siguen manteando de esa manera hasta por fin cansarse. Posteriormente, en el capítulo 21, una de las tantas veces que Sancho se queja de haber sido el objeto de semejante burla, don Quijote le recrimina: «Mal cristiano eres, Sancho, porque nunca olvidas la injuria que una vez te han hecho». Es así como, en su obra maestra, el incomparable Miguel de Cervantes se vale de su personaje principal para recordarnos la novedosa enseñanza de Jesucristo en el Sermón del Monte. Allí Cristo nos aconseja que olvidemos la injuria y amemos al injuriador. Es una idea revolucionaria que a simple vista parece absurda, y que sin embargo da resultado. La han comprobado millones de personas desde ese día en que Cristo la expuso, pero ha habido lamentablemente otras tantas personas que la han descartado por haberles parecido demasiado dura. Y es que lo es... si tratamos de hacerlo sin la ayuda de Dios. Él es el único que nos puede ayudar a amar hasta ese extremo. Jesucristo llevó a la práctica su enseñanza cuando perdonó a sus verdugos desde la cruenta cruz en que lo clavaron, y luego ayudó al mártir Esteban a hacer lo mismo cuando lo estaban apedreando. No optemos por el camino fácil; armémonos más bien, como Esteban, de ese amor que Cristo insistió repetidas veces que tuviéramos no solamente los unos por los otros, sino también por nuestros enemigos, lo cual es mil veces más difícil de practicar. Dios no promete librarnos de esos recuerdos dañinos de ofensas sufridas, pero sí promete ayudarnos a derribarlos como fortalezas al darnos poder divino para librar batallas campales contra ellos. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

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«Símbolo de paz y alegría»

4/20/2026
(Aniversario de la Muerte de Mario Moreno «Cantinflas») Todo el Barrio Latino de Nueva York estuvo alborotado ese día. Hubo desfiles populares, marchas militares tocadas por magníficas bandas, banderas, confeti, cohetes y pancartas. Era el 4 de mayo de 1983. Ese día, por iniciativa de las Naciones Unidas, Cantinflas, el popular comediante mexicano, fue declarado «Símbolo de paz y alegría de las Américas». Entre los maestros de ceremonias que animaron la celebración estuvieron otros dos grandes actores hispanos: Ricardo Montalbán y José Ferrer. Si hubieran decidido postergar la celebración diez años, habrían tenido que referirse a Cantinflas en el pretérito, ya que falleció el 20 de abril de 1993. Menos mal que aprovecharon la vida del genio artístico para celebrarla. «No deja de tener su nota inspiradora este homenaje a Mario Moreno “Cantinflas” —comenta el Hermano Pablo algún tiempo después en Un Mensaje a la Conciencia—.... Porque es aleccionador celebrar a un hombre que sabe hacer reír y que encarna la sencillez, la bondad, la resignación del pobre, el desinterés y el altruismo. »Indica que todavía se aprecian en el mundo las virtudes de Cantinflas. Y como Mario Moreno también en la vida real es un hombre generoso, altruista, filántropo, humilde y desinteresado —señala el Hermano Pablo—, el homenaje tiene doble significado. »Ya he mencionado más de una vez a este famoso actor hispano —sigue disertando acerca de Cantinflas aquel admirador suyo, conocido también por su nombre artístico y no por su apellido—. Me gusta destacar que él siempre ha encarnado al hombre del pueblo, al hombre sufrido, resignado, paciente, no exento de alguna picardía, pero siempre de un gran corazón con un gran desinterés.» Y de ahí el Hermano Pablo pasa a definirlo de un modo escueto, totalmente opuesto al estilo que hizo famoso al actor: «En una sola palabra, Cantinflas es el hombre manso. Y la Biblia dice en uno de sus pasajes más notables: «Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.» Palabras del Señor Jesucristo mismo en el Sermón del Monte. »No son los generales prepotentes, ni los políticos astutos, ni los financistas sin más alma que el dólar, ni los eclesiásticos altaneros, quienes encarnan la paz y la alegría, sino los mansos.... »Jesús alabó a los mansos, a los humildes, a los pacificadores, a los resignados y a los que sienten hambre y sed de justicia, y los llamó bienaventurados», concluye el Hermano Pablo. Si queremos contar con la aprobación de Dios, más vale que nos esforcemos por imitar, al igual que Cantinflas, estas virtudes de los bienaventurados. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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Estrés por exceso de trabajo

4/18/2026
En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «Le doy gracias a Dios por mi trabajo, pero últimamente el estrés me está consumiendo. Siento que me están recargando con mucho trabajo. Ya hablé con mi jefe, pero él no es nada comprensivo. »No duermo lo suficiente, y hasta mi carácter está cambiando.... Me costó mucho mi estudio, y encontré un trabajo de mi profesión. Pero no quiero enfermarme.... No sólo trabajo mucho todo el día, sino que hasta me llevo trabajo a casa. En mi país está muy difícil la situación económica. Por eso me esfuerzo por hacer mi trabajo de la mejor manera, pero a veces se me acaban las fuerzas.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »Muchas personas se identificarán con la situación en que usted se encuentra. Con frecuencia los supervisores de quienes sobresalen en su trabajo les asignan más y más tareas.... »El estrés es la reacción que presentan nuestro cuerpo y nuestro cerebro al confrontar cambios o retos. Pero el cuerpo de cada persona responde de una manera diferente, conforme a factores tales como su mecanismo de defensa, sus experiencias pasadas y su visión del mundo. »Los campeones de natación que caen al agua desde un bote sin duda se ríen y bromean al volver a subir a bordo, mientras que a quienes les sucede lo mismo y no saben nadar experimentan pánico, un ritmo cardiaco acelerado y dificultad para respirar. Aun cuando caigan del mismo bote, el cerebro y el cuerpo de cada uno responden de una manera completamente distinta. »Quienes sienten pánico bien pudieran determinar nunca volver a acercarse a un bote, siendo ese un mecanismo de defensa que es poco saludable debido a que consiste en evadir el problema. O, por el contrario, tal vez decidan tomar clases de natación, siendo ese más bien un mecanismo de defensa que consiste en identificar el problema y tomar medidas para remediarlo. »Según lo que cuenta usted, su cuerpo y su cerebro están reaccionando enérgicamente al estrés producido por trabajo excesivo, así que tiene razón de estar preocupada por los efectos que está surtiendo en éstos. Un consejero profesional pudiera ayudarle a examinar las opciones que tiene. »También le recomendamos que lea artículos en la Internet acerca de los beneficios de la respiración profunda y de cómo practicarla. Se ha comprobado que los ejercicios de respiración profunda disminuyen el estrés. »Quienes disfrutamos de una relación personal con Dios le contamos nuestros problemas en oración. Creemos que Él nos da la sabiduría y la claridad mental para dar el siguiente paso. Además, cuando confiamos en Dios, Él nos da la paz interior. De hecho, su Hijo Jesucristo dijo: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar.”» Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 771. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net Editorial InfoSalud

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Cuando se destapan cloacas

4/17/2026
Se había desatado una nueva ola de delitos, una nueva ola de robos. Los ladrones habían empezado a robar las tapas de hierro de las cloacas, y luego vendían el metal como chatarra. La ciudad de Beijing, China, en particular, estaba sufriendo triple perjuicio. El primer perjuicio era el robo de las tapas, que tenían que ser repuestas. El segundo era la cantidad de peatones y ciclistas que caían dentro de las cloacas. Y el tercero era el olor nauseabundo de las aguas negras que emanaba por toda la ciudad. Donde se amontona la gente, proliferan los delitos. Y entre los delitos más comunes y más perturbadores está el robo. El detrimento es tal que ya no se puede vivir seguro en ninguna parte. Y ahora se añade a estos delitos el destape de cloacas. Algún tiempo atrás comenzó en Madrid, España, lo que allí llamaron «El destape». Pronto se había extendido a muchos países de América Latina. ¿Qué era el tal destape? Suponía ser la liberación del espíritu humano, aprisionado por tradiciones religiosas. Pero resultó ser la introducción de toda clase de literatura. En realidad, lo único que destaparon fue la cloaca de la naturaleza pecaminosa humana. Los quioscos de Madrid, y del mundo, se llenaron de revistas nocivas y pornográficas. ¿Qué ocurre cuando se destapa la mente del hombre? ¿Qué sale a la luz cuando se descartan restricciones de decencia y moralidad? Basta recoger el periódico del día, o encender el televisor, o abrir las páginas de una revista o entrar por las puertas de un cine. Es igual que abrir una cloaca y poner al descubierto lascivia, engaño, falsedad y violencia. Cuando se destapa la mente del hombre, se expone todo lo que hay en su corazón. Y si ese corazón no ha sido purificado, lo que sale es putrefacción e inmundicia. Ya lo decía Anatole France, el novelista francés: «Si a la sociedad le diéramos vuelta, como a una media, nos moriríamos de consternación y de asco.» A pesar de todos los logros de la humanidad, el hombre todavía no se ha limpiado de su vieja corrupción. Si en los consultorios de los psiquiatras se barriera todo lo que vuelcan los pacientes, se sacarían toneladas de basura. No obstante, todo el que lo desee puede ser purificado. Hay limpieza total, efectiva y gratuita al alcance de cualquiera. La Biblia dice que la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7). Cuando creemos en Cristo y nos sometemos de lleno a su señorío, Él limpia por completo nuestro corazón. No existe en el mundo entero un gusto más grande que sentirnos limpios por dentro. Eso es lo que hace Cristo. Rindámosle hoy nuestro corazón. Hermano Pablo Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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«Del viejo, el consejo»

4/16/2026
«Recuerde en todo momento que el dinero que usted guarda en la caja no es suyo. Lo único que importa es que salve el pellejo. Si se le ocurre hacerse el héroe, ya sabe lo que le espera.» Quien así hablaba era José Shapiro, dando una clase a un grupo de empleados bancarios sobre la prevención del robo. Shapiro sabía lo que estaba diciendo. Él había pasado nueve años en penitenciarías federales por haber asaltado dieciocho bancos. Ahora, regenerado, dedicaba su tiempo a asesorar a empleados bancarios de cómo proceder en caso de un asalto. «El cajero debe incluso sonreírle al ladrón —recomendaba Shapiro—, porque así puede pescar algún detalle especial, tal como un diente de oro, que sirva para identificar al delincuente, si éste le sonríe también.» Entre los muchos oficios pintorescos del mundo actual, tenemos este de José Shapiro. Con una larga trayectoria como asaltante, escogió por fin el camino del bien, y como conocía todos los trucos y artificios del asaltante, les enseñó a los empleados bancarios cómo reaccionar en el momento crítico de enfrentarse al cañón de una pistola. Hay un refrán que dice: «Del viejo, el consejo», porque la sabiduría popular comprende que los años, junto con las canas, acumulan mucha experiencia. Y como «la experiencia es la mejor maestra», según otro conocido refrán, más vale que aprendamos de ella todo el mal que no debe hacerse, así como el bien que puede hacerse y no se hace. ¿Qué pasaría si cada persona, al llegar a los cincuenta años, comenzara a enseñar a los más jóvenes todo lo que no debe hacerse? Quizá las nuevas generaciones, si estuvieran en disposición de aprender, irían perfeccionando su vida moral. Uno de los mayores deberes de los padres es advertirles a sus hijos acerca de las cosas que no deben hacerse debido a que acarrean fracaso, amargura y dolor. Por algo será que el poeta argentino José Hernández, en la segunda parte de su obra clásica titulada La vuelta de Martín Fierro, declara que «un padre que da consejos, más que padre, es un amigo». Más vale entonces que los jóvenes escuchen a los mayores para así recibir el beneficio de la experiencia que éstos tienen que ofrecerles. Pero conste que, según el escritor español José María de Pereda, «la experiencia no consiste en lo que se ha vivido, sino en lo que se ha reflexionado». Porque vivir sin reflexionar sobre el orden moral de la vida es poco más que existir. ¿Por qué no reflexionamos sobre los siguientes proverbios afines del sabio Salomón? «Hijo mío, guarda siempre en tu memoria los mandamientos y [las] enseñanzas de tus padres.... Te guiarán cuando andes de viaje, te protegerán cuando estés dormido, hablarán contigo cuando despiertes. Atiende a mis palabras, hijo mío; préstales atención. Jamás las pierdas de vista, ¡grábatelas en la mente! Ellas dan vida y salud a todo el que las halla. Y sobre todas las cosas, cuida tu mente, porque ella es la fuente de la vida.» Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net News Clip: Banks and RobberThe Southern IllinoisianLa vuelta de Martín FierroPoesía gauchescaDiccionario de citas

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«Bien te quiere quien te advierte» (2a. Parte)

4/15/2026
(Aniversario del Naufragio del Titánic) Era el buque transatlántico más grande y más lujoso de la época, con capacidad para tres mil pasajeros. Pero a pesar de que sus constructores se ufanaban de que era insumergible e indestructible, se hundió después de chocar contra un iceberg cerca de la medianoche en el Atlántico Norte, a unas 400 millas al sur de Terranova, en su viaje inaugural entre Nueva York y Southampton. Trágicamente, en sus botes salvavidas sólo cabían cerca de la mitad de los pasajeros y tripulantes que iban a bordo, entre los que se encontraba la crema y nata de la sociedad inglesa y estadounidense. Cualquiera daría por sentado que se trata del Titánic, que sufrió sin duda el naufragio más conocido de la historia. Sin embargo, no sólo es una fiel descripción de aquel naufragio verídico, ¡sino también de un naufragio ficticio descrito catorce años antes! El que se lo imaginó con semejante lujo de detalles fue el escritor estadounidense Morgan Robertson en su corta novela titulada Futilidad cuando fue publicada en 1898, pero que después del verdadero naufragio del Titánic el 15 de abril de 1912 comenzó a llevar por título adicional: El naufragio del Titán. Es que ¡al buque transatlántico de su novela Robertson lo llamó Titán y lo describió como tal por lo menos nueve años antes de que la clase Olympic, a la que pertenecía el Titánic, fuera diseñada! Si bien hay algunas diferencias entre las dos tragedias, las discrepancias en realidad son mínimas en comparación con las asombrosas similitudes que las relacionan. De ahí que, en 1998, por tratarse del centenario del libro El naufragio del Titán, Simon & Schuster haya vuelto a publicarlo, y que el editor Simon Hewitt haya escrito en cuanto al asombroso presagio del Titánic: «Nadie puede decir a ciencia cierta si se trata de una extraña serie de coincidencias o si lo que actuó ahí fue algo mucho más enigmático». Lo cierto es que, a los ojos de Morgan Robertson, que tenía experiencia de muchos años y era un experto en la navegación de aquel entonces, su Titán literario era un símbolo de orgullo desmedido y, al igual que en el Titánic histórico, eran patentes las divisiones sociales de la época. Gracias a Dios, si nos arrepentimos de todo corazón y le pedimos perdón por nuestra manera egoísta de pensar y de actuar, en el umbral de la muerte Él no nos guardará rencor por haber sido orgullosos al extremo de creer que no lo necesitábamos a Él en nuestra vida, ni nos echará en cara el habernos creído superiores a otras personas, ya fuera por su condición física, económica o social, a pesar de lo mucho que Él, como Padre nuestro, aborrece tales actitudes. Más vale entonces que hagamos lo que hicieron quién sabe cuántos de aquellos que perecieron en las gélidas aguas del Atlántico aquella trágica noche de abril mientras escuchaban a la banda del Titánic tocar el himno que dice: «Quiero estar más cerca de ti, mi Dios». Pidámosle a Dios perdón por todo pecado que hayamos cometido contra Él y contra nuestros semejantes antes de que sea demasiado tarde. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net El MundoThe Post-Standard

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«Bien te quiere quien te advierte» (1a. parte)

4/14/2026
(Víspera del Aniversario del Naufragio del Titánic) Era una maravilla de la tecnología náutica. Se trataba de un transatlántico británico, el buque de pasajeros más grande y más lujoso que jamás hubiera navegado las aguas de océano alguno. Tenía 269 metros de largo por 28 metros en su punto más ancho, y había sido construido de tal modo que se creía que no podía hundirse. Emprendió su travesía inaugural el 10 de abril de 1912, partiendo de Southampton, Inglaterra, rumbo a la ciudad de Nueva York. A medida que cruzaba magistralmente el océano, la admiración de todos aumentaba debido a la ausencia de vibración y a su estabilidad no obstante una velocidad cada vez mayor. Con el mar en perfecta calma, avanzó a todo vapor hasta un punto en el Atlántico Norte a unos 640 kilómetros al sur de Terranova. Faltaban sólo veinte minutos para la medianoche del domingo 14 de abril, cuando un atalaya divisó un iceberg directamente en frente. El enorme transatlántico empezó de inmediato a virar, pero ya era demasiado tarde. Al chocar contra aquel imponente bloque de hielo, se abrieron por lo menos cinco de sus compartimentos estancos hacia la proa, y el buque comenzó a llenarse de agua y a inclinarse al sumergirse la proa. Se hundió finalmente a las 2:20 de la madrugada del lunes 15 de abril de 1912, y quedó sepultado en el fondo del mar, a unos cuatro kilómetros de profundidad. De unas 2.224 personas que llevaba a bordo, el renombrado Titánic sólo tenía espacio para 1.178 en sus botes salvavidas, y para colmo de males en varios de los botes quedaron muchos puestos vacantes, dejando aún más pasajeros abandonados a su suerte. En total perecieron 1.522 personas. El buque Californian, a menos de 32 kilómetros de distancia, pudo haber socorrido al Titánic a tiempo para salvar a todos sus pasajeros, pero no recibió la señal telegráfica pidiendo auxilio debido a que el radiotelegrafista había dejado de escuchar sus audífonos diez minutos antes de la primera señal. Irónicamente, ese mismo radiotelegrafista del Californian le había advertido al Titánic del peligro dos veces, la última, 45 minutos antes del desastre. Pero uno de los radiotelegrafistas del Titánic, en lugar de hacerle caso, le había respondido que se callara, pues estaba interfiriendo la señal. Con razón dice el refrán: «Bien te quiere quien te advierte.» Jesucristo, el Hijo de Dios, nos advirtió que el fin del mundo, ese iceberg infranqueable contra el que ha de chocar la humanidad entera, será como sucedió en tiempos de Noé: «Comían, bebían, y se casaban... hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y los destruyó a todos.... Por tanto —agregó Jesús—, manténganse despiertos porque no saben ni el día ni la hora.... Dichosos los siervos a quienes su señor encuentre... preparados, aunque llegue a la medianoche o de madrugada.» Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net Refranero general ideológico español

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La sed de venganza

4/13/2026
En 1528, Pánfilo de Narváez desembarcó en la Florida cerca de la Bahía de Tampa. Allí el capitán español se hizo amigo de un cacique llamado Hirrihigua, al que posteriormente mutiló. Mandó que a la madre del cacique la despedazaran y se la comieran los perros, y luego le cortó la nariz al cacique. Consumado este acto salvaje, Narváez zarpó y navegó en busca de más destrucción en el norte de la Florida. Después de la salida del capitán, llegó procedente de Cuba una patrulla española en busca de él. El cacique Hirrihigua logró mañosamente que cuatro miembros de la tripulación patrullera desembarcaran allí, y los capturó. Los españoles restantes huyeron, pero ahora Hirrihigua tenía cuatro prisioneros con los que podía tramar su venganza. Un día de fiesta hizo desnudar a los españoles, y luego mandó que corrieran, uno por uno, alrededor de la plaza de la aldea. Los indios les lanzaron flechas que se les quedaron clavadas en el cuerpo, pero evitaron herirlos en órganos vitales. Así dieron muerte de una manera lenta y tortuosa a tres de los españoles. Luego sacaron al cuarto español, Juan Ortiz, de dieciocho años de edad, para matarlo de la misma manera. Por alguna razón a la mujer del cacique y a sus hijas les cayó bien el joven Ortiz, y convencieron a Hirrihigua que le perdonara la vida. De modo que el cacique condenó a Ortiz a trabajo de criado y al cuidado del cementerio de la tribu. El futuro de Ortiz se tornó más prometedor cuando mató una pantera durante su turno en el cementerio. Llegó el día en que el cacique decidió que iba a tener que matar al joven español. Pero la hija del cacique lo ayudó a escapar. Por eso cuando el conquistador Hernando de Soto se posesionó de la Florida en nombre de España en 1539, Ortiz pudo servirle de intérprete hasta su muerte al oeste del río Misisipí que había descubierto. Esta historia salvaje ilustra el extremo al que se puede llegar para aplacar la sed de venganza, y lo difícil que es lograr que se haga justicia. La triste realidad es que con la venganza no se consigue la paz; antes bien, se pierde hasta la poca paz que queda. Por eso la Carta a los Hebreos en el Nuevo Testamento de la Biblia nos advierte que Dios ha dicho: «Mía es la venganza; yo pagaré», y que «¡es aterrador caer en las manos del Dios vivo!» Es que Aquel que nos creó como somos sabe que la venganza no resuelve nada en nuestro interior. Lo único que restablece la paz interior es nuestra disposición a recibir el perdón que nos ofrece Dios, a perdonar a los demás con el poder que Él nos da para hacerlo, y a dejar nuestra causa en sus manos, es decir, en manos del único que siempre hace justicia porque es Justo por naturaleza. Pues tarde o temprano, para bien o para mal, Dios pagará. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net PocahontasMiami HeraldLa Florida del Inca: Historia del adelantado Hernando de Soto, Gobernador y Capitán General del Reino de la Florida, y de otros heroicos caballeros españoles e indios

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El abuso infantil y el masoquismo

4/11/2026
En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue: «Todo empezó cuando tenía cuatro años. Recuerdo a mi madre golpeándome con una correa de cuero, tan duro que al final mis piernas quedaban marcadas.... Los castigos siempre fueron fuertes, aplicados con rabia, amenazas y a veces hasta con rechazo.... »Cuando estaba solo, yo mismo me infligía dolor físico, estilo masoquista, y eso me calmaba.... Mi adicción me ha servido de escape al estrés y a las tensiones del día a día. »Entiendo que no es normal lo que hago. Me aísla de la gente. He intentado casi de todo para dejarlo, pero no puedo. Cuando lo intento, la ansiedad es tal que me transformo en otra persona.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimado amigo: »¡Qué trágico lo que le sucedió a usted! ¡Cuánto lo sentimos! Su mamá comenzó a maltratarlo cuando usted apenas tenía cuatro años, y los estudios científicos han demostrado que esos años tempranos de la infancia son un lapso de desarrollo acelerado del cerebro. Durante ese lapso preciso, el abuso que usted estaba sufriendo causó reacciones químicas y eléctricas en su cerebro que enredaron y confundieron las conexiones y las asociaciones que su cerebro estaba desarrollando. »Se ha comprobado que las víctimas del abuso infantil tienen una predisposición a trastornos de ansiedad... y a una diversidad de tipos de enfermedades mentales. Su compulsión de hacerse daño como una manera de aliviar la ansiedad es un mecanismo de defensa que descubrió su cerebro de cuatro años de edad. Usted creció literalmente experimentando una asociación entre el dolor y el alivio de la ansiedad, de modo que su cerebro está completamente convencido de que no hay ninguna otra manera de afrontarlo.... »Ojalá hubiera pasos sencillos que pudiéramos recomendarle para resolver este problema, pero no es así de fácil. El problema suyo es una condición médica, y nosotros no estamos facultados para tratar problemas médicos. Así que usted necesita consultar a un médico lo más pronto posible. Cuéntele acerca del abuso que sufrió durante su infancia y de la compulsión actual que tiene de hacerse daño. El médico debe referirlo a un psiquiatra, quien es el especialista que ha recibido el adiestramiento y la preparación más adecuados para tratar problemas del cerebro y enfermedades mentales. »El ser víctima de abuso no es motivo de vergüenza. Usted no lo causó y no hizo nada para merecerlo. Fue un delito, y usted fue la víctima.... »Además de consultar a un médico, también le instamos a que lea el consejo que dimos en el Caso 523 en www.conciencia.net para enterarse de otras maneras de aliviar su ansiedad al meditar en el mensaje que nos dejó Dios en la Biblia.» Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 770. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net Verywell MindThe American Journal of Psychiatry

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«Unidos por la miseria»

4/10/2026
(Antevíspera del Día Internacional de los Niños de la Calle) «... Toda la zona del arenal del dique, como toda la ciudad de Bahía, [pertenecía] a los Capitanes de la arena.... »... La ciudad comenzó a hablar de [aquellos] chicos vagabundos que vivían del robo. Nadie sabía el número exacto de los que así vivían. Serían unos cien y, de ésos, más de cuarenta dormían en las ruinas del... viejo depósito abandonado, en compañía de ratones, bajo la luna amarilla.... »... El Sem‑Pernas... quería... algo que lo hiciera feliz, que lo librase... de esas ganas de llorar que le venían en las noches de invierno.... una mano que lo acariciara, alguien que le hiciera olvidar su defecto físico con mucho amor, que le hiciera olvidar los... años que había vivido solo en las calles de la ciudad, hostilizado por los hombres que pasaban, empujado por los porteros, zurrado por los muchachos más grandes. Nunca tuvo familia. Había vivido en la casa de un panadero, al que llamaba padrino, que le pegaba buenas palizas. »El día que comprendió que una fuga lo libraría, lo hizo. Sufrió hambre, y un día lo metieron preso.... Aquella noche en la comisaría... vigilantes borrachos le hicieron correr renqueando alrededor de una pieza. En cada rincón lo esperaba uno con un palo largo. Las marcas de las costillas ya habían desaparecido, pero en la parte interior nunca desapareció el dolor de esa noche.... »... Después encontró a los Capitanes de la arena... y se quedó con ellos.... Su corazón estaba lleno de odio. Confusamente deseaba tener una bomba... que arrasara con toda la ciudad.... Entonces se alegraría. O también, si alguien, posiblemente una mujer de cabellos grises y manos suaves, lo apretara contra su pecho, le acariciara la cabeza y lo hiciera dormir un buen sueño, un sueño que no estuviera lleno de los sueños con aquella noche en la comisaría. Entonces estaría alegre y no tendría odio en el corazón. Y no tendría más envidia ni desprecio....» Así nos presenta al patético Sem-Pernas el popular novelista brasileño Jorge Amado en su obra titulada Capitanes de la arena. Cuando apareció este polémico libro de Amado en 1973, el Estado Novo brasileiro confiscó la edición y mandó quemar centenares de ejemplares en la plaza pública. De modo que cuando volvió a aparecer el libro siete años más tarde, «constituyó un verdadero acontecimiento cultural», comentan los editores de Losada en la contraportada de su edición del 2006. Gracias a Dios, ese «mundo de los niños abandonados, unidos por la miseria y empujados por una sociedad egoísta hacia los arenales del puerto, donde organizan su propia sociedad infantil, con toda la secuela de la delincuencia, pero rica también en solidaridad, inocencia y amor», como los describe la Editorial Losada, es el mismo mundo por el que el Padre celestial envió a su único Hijo Jesucristo a morir en la cruz del monte Calvario... solidario, inocente y amoroso. Y ese Hijo de Dios que dio su vida por todos los niños de la ciudad de Bahía, tanto los niños abandonados como los niños consentidos, es el mismo Cristo Redentor al que se le rinde homenaje con un monumento en el monte Corcovado, el Cristo que siente igual compasión y ternura por los niños de Río de Janeiro, del resto de Brasil, de Iberoamérica y del mundo entero. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net Capitanes de la arena

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Por la mala conducta de su hija adulta

4/9/2026
En este mensaje tratamos de manera anónima el caso que nos contó una mujer en las siguientes palabras: «Yo me congrego en una iglesia donde enseño la Biblia. Mi hija mayor es maestra de inglés, y lleva una vida de desorden, alcohol y relaciones con diferentes hombres.... Los fines de semana se la pasa metida en los bares. »Por ser yo maestra también como mi hija, no puedo dar consejos porque las demás personas me señalan diciéndome que me gusta corregir a los demás, pero que no corrijo a mi propia hija.... He sabido que ella ha dañado algunos matrimonios porque los afectados vienen a mí para informarme de lo que mi hija está haciendo, y me responsabilizan a mí. ¿Qué hago? Ella aún vive bajo mi techo.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »En el Caso 881, le dimos un consejo a una madre con un problema muy parecido al suyo. Le recomendamos que consulte ese caso en www.conciencia.net para enterarse de lo que le aconsejamos. »Una de las diferencias entre ese caso y el suyo es que la hija adulta ya no estaba viviendo en casa con la mamá, lo cual no es ni bueno ni malo. Pero en su caso, usted sí tiene la opción de pedirle a su hija que se mude y viva por su propia cuenta. Es posible que la gente sea más comprensiva si su hija se muda, pero usted necesitará pedirle a Dios que la guíe en cuanto a esa decisión, ya que no hay una respuesta específica basada en la Biblia que podamos darle. »Lo que la Biblia sí establece son los requisitos para ser un líder. El apóstol Pablo enfatizó en sus cartas a Timoteo y a Tito que un líder debe gobernar bien su hogar, y eso incluye amar y disciplinar de manera constante a los hijos. Pero la hija suya ya no es una niña. Es una adulta que trabaja y toma sus propias decisiones, aun sabiendo que usted no las aprueba. »Hay varios ejemplos de líderes en la Biblia que no fueron descalificados a pesar de que sus hijos adultos no sirvieron a Dios. El sacerdote Elí, el profeta Samuel y el rey David tuvieron hijos adultos que no anduvieron en los caminos de Dios, y sin embargo Dios no rechazó a esos padres por las acciones de sus hijos. Cada hijo adulto tuvo que sufrir las consecuencias de su propia desobediencia. »No obstante, nos preocupa que en su vida haya personas que la juzgan con tanta severidad. Esas personas la están juzgando a pesar de que Jesucristo mismo, el Hijo de Dios, enseñó: “No juzguen para que nadie los juzgue a ustedes.”» »... Nosotros, también, tenemos una hija adulta que no es una seguidora de Cristo. Al igual que a su hija, se le han enseñado los caminos de Dios, pero ahora mismo está optando por no seguirlo a Él. Por supuesto que oramos por ella, pero su condición espiritual no afecta nuestra capacidad de enseñar a otros.» Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 888. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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«Su decisión me hace sentir culpable»

4/8/2026
En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue: «Después de veinticinco años de casados, me enteré de que mi esposo tuvo un romance hace diez años y nació una hija. Me enfurecí mucho y quise separarme de él. Hemos venido aceptando lo sucedido con el pasar del tiempo, y un día me confesó que, después de que me enteré, nunca más ha ido a ver a su hija, que debe tener nueve años, y que no le interesa tener ningún contacto con ella ni con su mamá. Él me dice que tomó esa decisión por mí, para que yo no sufra. Pero sé que el que sufre es él, porque es un hombre responsable. »Yo no sé qué hacer, si decirle que la busque o dejar eso así. Su decisión me hace sentir culpable, aunque no quiero que nada dañe mi matrimonio.» Este es el consejo que le dimos: «Estimada amiga: »Nos alegra que le haya hecho caso a su conciencia, la cual le está haciendo ver que no es justo que una inocente niña pierda a su papá. Sin duda, usted no quiere ser la causa de que una pequeña sufra el resto de su vida porque la abandonó su padre. »Por supuesto que su esposo hizo lo indebido. Cometió adulterio y pecó contra usted y contra Dios. Y la niña es una consecuencia de ese pecado. ¡Pero ella es inocente! ¡No hizo nada malo! ¿Qué gana con hacerla sufrir por el pecado de su esposo? »Uno de los Diez Mandamientos es no cometer adulterio. ¿Por qué consideró Dios que tenía tanta importancia como para que fuera una de las diez normas de conducta esenciales? Precisamente porque Él ama a los niños inocentes, se interesa en el bienestar de ellos y quiere asegurarse de que disfruten de las mejores oportunidades en la vida como parte de una familia estable y amorosa. Esa hija de su esposo jamás tendrá [tal] oportunidad.... »Le instamos a que tome la decisión de no relacionar en sus pensamientos a esa niña con el pecado de su esposo ni con la madre de ella. Dígale a su esposo que sienta la libertad de invitar a su hija a la casa de ustedes. Aprenda a amarla, no porque usted acepta lo que hizo su esposo, sino porque sabe que ella es inocente. De hacerlo así, en vez de dañar su matrimonio, profundizará el aprecio y el amor que su esposo le tiene a usted. »No será fácil. Es obvio que la niña la verá a usted como la rival de su mamá. Tal vez la trate con desprecio al principio. Si eso sucede, ábrale las puertas de su hogar de todos modos y permítale pasar tiempo allí con su papá mientras usted se mantiene alejada en otra parte de la casa. Pero siempre recuerde que la relación que sostiene su esposo con esa hija no es nada de lo que usted debe ponerse celosa. El amor que él siente por ella es diferente del que siente por usted. Se portará usted como una mujer muy sabia si aprende a aceptar a esa pequeña del mismo modo en que ha llegado a aceptar lo que hizo su esposo. »Le deseamos lo mejor, »Linda y Carlos Rey.» El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 147» dentro del enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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«La Lucrecia Borgia de Monserrat»

4/7/2026
María de las Mercedes Bernardina Bolla Aponte de Murano, amante de varios hombres a la vez, entre ellos su esposo, amaba con la misma pasión el dinero y el ostentarlo. Conocida como Yiya Murano, llegó a ser conocida también con los infames motes de la envenenadora y la Lucrecia Borgia de Monserrat. Vivía en Buenos Aires, Argentina, donde en 1979 envenenó con té a sus tres amigas prestamistas. En el prólogo a la biografía titulada Mi madre, Yiya Murano, escrita por su hijo Martín Murano, el periodista y escritor argentino Rodolfo Palacios sostiene que la ambición de Yiya «la llevó a humillar a su hijo desde niño, entre mentiras, desprecios y amantes que le hacían regalos costosos.... Las víctimas conocieron más a Yiya que su propio hijo. [A él] no le quedó ningún buen recuerdo de su madre, ni un instante feliz, mucho menos una foto en familia o un paseo inolvidable.» Respecto a su muy querido pero ingenuo padre, Martín declara: «Para mí fue siempre más fácil comprender la actitud manipuladora de mi madre que la devoción de [Antonio,] mi padre. Quizás Antonio, que murió de pena cuando encarcelaron a Yiya, se sintió alguna vez identificado con los famosos versos que Borges escribió sobre Buenos Aires: “No nos une el amor sino el espanto; será por eso que la quiero tanto”.» Cuatro días antes del plazo que la sentencia dictada por la Cámara de Apelaciones había fijado para que Yiya se entregara a la Justicia, le confesó por fin a Martín que ella había matado a aquellas mujeres poniendo el veneno en los saquitos de té que bebieron. —Ahora que lo sabés, ¿qué pensás de mí? —quiso saber [Yiya]. —No creo que realmente te importe y, principalmente, a mí no me importa que a vos te importe [—respondió él]. En contraste, lo que sí le importaba a Martín era lo que pensaba María Sandoval, la empleada doméstica a quien Yiya había contratado para cuidarlo desde su infancia y a quien él a menudo había llamado «mamá» sin que a Yiya le importara mucho. Por eso Martín acababa de decirle a Yiya tajantemente: —Para mí, Antonio es mi viejo y María mi vieja... —¡María! Por favor... una sirvienta —[lo había interrumpido Yiya] de una manera despectiva.... —Una sirvienta sí [—había replicado Martín—], pero que supo quererme, que supo entenderme y que se enorgullecía cada vez que hablaba de mí... Gracias a Dios, quien creó a su imagen tanto a la mujer como al hombre, todos tenemos en Él a un Padre celestial que nos ama no sólo paternalmente sino también con el tierno, reconfortante y entrañable amor de una madre. Fue por ese inmenso amor que Dios hizo posible que se nos llame hijos suyos. Para serlo, sólo falta que reconozcamos que Jesucristo su Hijo supo querernos más que nadie al dar su vida por nosotros, y supo entendernos al hacerse hombre. Así podremos también llegar a apreciar el orgullo que Dios siente por nosotros como Padre nuestro. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net Mi madre, Yiya Murano

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Dos muertes premeditadas

4/6/2026
Su enfermedad la había debilitado. No iba a ser posible huir de los perros bravos de aquellos hombres barbudos que estaban haciendo estragos en su tierra. Pero se le ocurrió una idea. Tal vez no fueran tan despiadados que mataran a su niño de un año de edad, sobre todo si lo hallaban indefenso y desamparado. De modo que la pobre indígena se valió de su último recurso en un inútil intento de salvarle la vida a la criatura de sus entrañas: Tomó una soga, se ató al pie a su precioso hijito, y se ahorcó de una viga. Con todo, los perros se abalanzaron sobre el niño y lo despedazaron. Sólo quedó el interrogante de lo que habría pensado aquella madre si hubiera vivido para presenciar el sacramento «cristiano» que se le aplicó a su inocente hijo, pues un fraile español a duras penas lo bautizó mientras agonizaba momentos antes de su sangrienta muerte. Este trágico relato de Fray Bartolomé de las Casas nos conmueve no sólo porque trata sobre el amor de una madre por su pequeño hijo, sino también por la forma despiadada en que los conquistadores cazaron a su aterrorizada presa. Y es que los dos presentan un contraste perfecto. Por una parte sobresale como una bella rosa entre las espinas el amor de la joven indígena que estaba dispuesta a dar su vida con la esperanza de que así lograra salvar a su hijo. Por la otra se destaca como una llaga putrefacta la insensibilidad de los cazadores de indios del Nuevo Mundo, que se valían de perros para acabar con sus desprotegidas víctimas. Así como esa madre indígena del reino de Yucatán en el siglo dieciséis dio su vida con el fin de salvar la de su hijo, también el Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo, dio su vida para salvarnos a nosotros de las garras del pecado. Pero hay dos diferencias abismales entre los dos casos. En primer lugar, Cristo podía huir de su enemigo. Cuando Pedro quiso defenderlo de los soldados romanos, Cristo lo desarmó con estas palabras: «¿Crees que no puedo acudir a mi Padre, y al instante pondría a mi disposición más de doce batallones de ángeles? Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras que dicen que así tiene que suceder?» Con eso Cristo daba a entender que Él no habría de morir impotente a manos de su enemigo, sino que había un plan maestro que Él tenía que seguir. Y ese plan contemplaba su muerte en la cruz por los pecados de toda la humanidad, tanto de los conquistadores como de los conquistados de todas las edades. La otra diferencia fundamental entre la muerte de la madre indígena y la de Cristo es que Él no fracasó. Cuando salió victorioso del sepulcro, sus descorazonados discípulos reconocieron que su muerte obedecía a ese plan maestro, y tan convencidos estuvieron que uno por uno se dispusieron a dar la vida por la causa del Maestro de ese plan. Dispongámonos también nosotros a rendirle a Cristo nuestra vida. Aceptemos hoy mismo la salvación que nos compró con su muerte y que selló con su resurrección. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net Brevísima relación de la destrucción de las indiasCronistas de indias: Antología

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«Jamás me pidió que fuera su novia»

4/4/2026
En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «Durante un año le di mi amor a un hombre con quien tenía diez años de diferencia. Lo llevé a mi casa, y todos sabían que estaba enamorada de él, pero jamás me pidió que fuera su novia. Eso hizo que me decidiera a dejarlo, y ahora me siento culpable porque pienso que él sí me quería.... ¿Creen ustedes que tomé una buena decisión?» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »Cuando somos seguidores de Cristo, Él nos habla por conducto de nuestra conciencia para indicarnos que algo anda mal. Usted no dice si es o no seguidora de Cristo, pero bien pudiera ser que su conciencia le dijo que algo andaba mal en esa relación, y fue eso lo que hizo que usted decidiera dejar a ese hombre. »Usted tampoco dice si era íntima la relación que sostuvieron, a no ser que eso sea lo que quiere decir con “le di mi amor”. ¿Estaba teniendo relaciones sexuales con él? Si es así, la Biblia deja en claro que las relaciones sexuales deben reservarse para ser disfrutadas como parte del matrimonio entre un hombre y una mujer. Usted no está casada, así que pudo haberle remordido la conciencia debido a eso. »La razón más común por la que las personas sostienen relaciones sentimentales sin compromiso alguno es que desean disfrutar de la relación sexual sin tener que afrontar las responsabilidades que el amor sentimental conlleva. Pero hay muchas otras razones también. Es posible que ya estén casadas, o que tengan diversas parejas sexuales adicionales. Bien pudieran tener secretos, o mantener oculta una vida pasada de la que no quieren que nadie se entere. Pudieran ser narcisistas, obsesionadas consigo mismas a tal grado que son incapaces de comprometerse con nadie. O tal vez sean hedonistas, por lo que concentran todos sus esfuerzos en sentir el placer personal y no aceptan ninguna responsabilidad de las necesidades de nadie más. »Cualquiera que sea la razón por la que este hombre no llegó a comprometerse con usted, creemos que un año ofrece suficiente tiempo como para que cualquier adulto tome tal decisión. Después de ese lapso de tiempo, una relación que no haya llegado a ser noviazgo probablemente no progrese nunca. »Es obvio que usted desea más que eso. Quiere un novio que se comprometa con usted y tarde o temprano llegue a ser su esposo. Eso mismo desean muchas mujeres. Pero eso requiere un hombre que quiera lo mismo. »Es muy insensato optar por mantenerse en una relación con un hombre que obviamente no contempla un futuro compartido con usted. Tal decisión resultaría en tiempo malgastado que pudiera invertirse en la búsqueda de otro hombre que comparta sus sueños. De modo que sí, creemos que usted tomó la decisión acertada.» Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 769. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net

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¿Quién podrá negarle el corazón?

4/3/2026
Con buena razón se ha dicho acerca de las Rimas sacras, como las siguientes del poeta español Lope de Vega, que «contienen, sin disputa, algunos de los más bellos y emocionantes sonetos religiosos de la poesía española»: ... El puro y manso Jesús, que el Bautista en el Jordán llamó Cordero de Dios, se quiere sacrificar. . . . . . . . . . . Mucho le pesa la cruz, los pecados mucho más, con ellos ha dado en tierra, que no los puede llevar. . . . . . . . . . . Cayó Cristo, y por la frente, con el golpe desigual, se le entraron las espinas lo que faltaban de entrar. . . . . . . . . . . Suspira el manso Cordero, ayuda pidiendo está, y a palos, golpes y coces le vuelven a levantar. . . . . . . . . . . Quitáronle la corona, y abriéronse tantas fuentes, que todo el cuerpo divino cubre la sangre que vierten. Al despegarle la ropa las heridas reverdecen, pedazos de carne y sangre salieron entre los pliegues. . . . . . . . . . . Ya clavan la diestra mano, haciendo tal resistencia el hierro entrando el martillo, que parece que le pesa. Los pies divinos traspasan, y cuando el verdugo yerra de dar en el clavo el golpe, en la carne santa acierta. . . . . . . . . . . Cayó la viga en el hoyo, y antes de tocar la tierra, desgarrándose las manos dio en el pecho la cabeza. . . . . . . . . . . Unos dicen que, si es rey, de la cruz descienda y baje; y otros que, salvando a muchos, a sí no pudo salvarse. . . . . . . . . . . Viendo, pues, Jesús que todo ya comenzaba a acabarse, Sed tengo, dijo, que tiene sed de que el hombre se salve. Corrió un hombre y puso luego a sus labios celestiales en una caña una esponja llena de hiel y vinagre. . . . . . . . . . . ... [Ahora] el ladrón famoso, como otros muchos han hecho, quiere acabar predicando al que está con él, diciendo: «Éste padece sin culpa, y culpados padecemos, Jesús, hijo de David, [te acuerdas de mí] en tu reino. «Conmigo —responde Cristo— estarás hoy, te prometo».... . . . . . . . . . . A su Padre Eterno mira, abriendo los ojos santos... con voz poderosa dice, cielos y tierra temblando: Mi espíritu, Padre mío, pongo en tus sagradas manos. Y bajando la cabeza sobre el pecho quebrantado, a la muerte dio licencia para que flechase el arco. . . . . . . . . . . Rompióse el velo del templo, cayeron los montes altos, abriéronse los sepulcros, y hasta las piedras hablaron. Mas llamando encantamientos el pueblo tales milagros, quebrarle quieren los huesos que sólo quedaban sanos. Y como le hallaron muerto, por ir seguro, un soldado puso la lanza en el ristre arremetiendo el caballo. Y abrió por el santo pecho tanta herida a Cristo santo, que se le vio el corazón... que en obras [se apreció] claro.... . . . . . . . . . . ... [Mi] dulcísimo Jesús, si después de pies y manos también dais el corazón, ¿quién podrá el suyo negaros? . . . . . . . . . . Bien sé, [mi] Pastor divino, que estáis subido en alto, para llamar con [silbidos] [a] tan perdido ganado. Ya os oigo, Pastor mío, ya voy a vuestro pasto, que como vos os dais, ningún pastor se ha dado. . . . . . . . . . . Nadie tendrá disculpa, diciendo que cerrado halló jamás el cielo, si el cielo va buscando. ... [Pues] estáis a todas horas llamando y aun rogando. Carlos Rey Un Mensaje a la Conciencia www.conciencia.net Lope de Vega: Obras poéticasObras poéticas

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